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martes, 1 de mayo de 2012

Ser madre, ser mujer.

Es difícil, al menos lo es para mi, intentar situarme en el otro lado y exponer con la suficiente independencia y sinceridad la figura de la mujer desde el punto de vista de un hombre. Ante todo he de decir que no creo en los "días de...", sobre todo por el afán comercial que las grandes cadenas de distribución siempre han querido protagonizar, obligándonos a demostraciones basadas en el dinero de los afectos y amores. Pero el próximo domingo es uno de esos "días de...", quizás el que más significado pueda tener para casi todos, el día de la madre.

Entre aquellas cosas que no podremos llegar a sentir los hombres es la de ser madres. Por supuesto que la biología no nos ha dado siquiera lo más mínimo para recibir esa "llamada natural" que les hace desear y predisponer lo necesario para conseguirlo. De hecho, ya ni somos imprescisdibles, al menos en cuanto a la presencia física que antes se requería para tal fin; actualmente una mujer puede ser madre sin nuestra participación activa, pero nosotros nunca seríamos padres sin ellas. A veces pienso qué podría ocurrir si siendo como somos, los hombres, fuésemos madres; no me cabe la menor duda: un desastre. Por muchos motivos, algunos estudiados ampliamente y otros sin evaluar adecuadamente (quizás porque esos estudios dependan de hombres que decidan sin son interesantes o no), pero tal vez, sobre todo, porque nosotros no disponemos de la capacidad de aglutinar en un solo organismo lo necesario para afrontar con la suficiente fuerza y dedicación la maternidad combinándola con el trabajo, el hogar, la pareja, los hijos...Una capacidad cerebral imagino, ya que no es necesario, obviamente, una fuerza física especial, sino más bien muchas dosis de racionalidad e inteligencia.

En las sociedades animales en general, los machos suelen interpretar los papeles de dominio, fuerza, o conquista, luchan entre ellos por la supremacía de sus genes ante los demás machos. Las hembras, por su parte, independientemente de la labor propia de la maternidad, son educadoras, mediadoras, centradas en el grupo social formando grandes familias. En nuestra sociedad, los humanos solemos copiar muchos de esos roles, con la diferencia de que no nos influye un mecanismo de respuesta irracional animal sino inteligente, o al menos así debería ser.

Tal y como se están desarrollando los acontecimientos en el mundo y en nuestro país, en la actualidad creo que se debería seguir un esquema de respuesta "femenino" a los graves problemas que nos atañen. Nuestro mundo necesita más racionalidad y capacidad de trabajo olvidándonos de las superioridades conquistadas a través de la fuerza física más que del mental. Dudo que "los hombres", los que controlan las grandes finanzas, los que disponen del poder del gobierno, cedan esa parcela y dejen que la sociedad se gestione o desarrolle con un sentido femenino: racionalidad e inteligencia.

¡Qué pena, nos iría mejor!

1 comentario:

  1. Aunque soy una mujer y puedo compartir este discurso, difiero en cuanto a la racionalidad y la inteligencia como definición del “sentido femenino”, opino que los hombres son tan válidos como las mujeres y las mujeres tan válidas como los hombres, son las personas con independencia del género las que deciden ser mejores o no, querer esforzarse o no y querer aprender o no. Ahora lo demuestras en esta entrada.
    El Folelé

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