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domingo, 30 de septiembre de 2012

El "presi" viaja cargado.

Una de las palabras más manidas de los últimos tiempos es austeridad (algo austero es, según la RAE, severo, rigurosamente ajustado a las normas de la moral, sencillo, sobrio o sin ninguna clase de alardes); eso que el Gobierno del Reino de España clama una y otra vez desde los más variados púlpitos que debemos hacer, que cumplir, severas medidas de austeridad para poder salir de la crisis y volver a generar riqueza en nuestro país. Y como no sería nada fácil lograr que el pueblo se auto medicara esa amarga pócima de austeridad, pues el Presidente, siempre atento al bien de los españoles, decreta desde hace meses infinidad de recortes en toda materia que tenga que ver con ayudas, salarios, subvenciones, pensiones, etc. Bien apretados los cinturones, con nudo ya que el último agujero aún queda holgado, los ciudadanos miramos hacia arriba a ver si vemos algo parecido a eso que se llama austeridad en las otras instancias de los nacionales del Reino, gobierno, Parlamento, Casa Real. ¿ Y qué nos encontramos? Pues que estamos solos en los ajustes, que solo los que podemos ser oprimidos soportamos tales medidas.

La revista Interviú comenzó su andadura siendo famosa por presentarnos estupendas señoras desnudas, con sensuales y provocadoras fotografías "artísticas". Luego, para no quedar por excesivamente machistas han pasado por sus páginas bien pagadas algunos apuestos caballeros, de cuidados y fibrosos cuerpos, para regocijo de mujeres y de quienes gustaran de contemplarlos. Aparte de esa línea editorial, también ha destacado en el tiempo esta publicación por meter su hocico en temas escabrosos, escándalos de todo tipo, mafias, delincuencia, corrupciones y demás asuntillos interesantes para el pueblo. De esta manera podemos pasar porque nos interesan sus reportajes y que ni siquiera miramos las fotos de desnudo; algo así como las encuentas callejeras donde todos veíamos los documentales de la 2 en vez de los programas del corazón y todos esos de la llamada tele basura.

Vamos a quedarnos con esas páginas, entre otras cosas porque este blog no tiene intención de añadir a Internet más fotos de gente desnuda, sean machos o hembras, y estén como para comérselos/las. Este blog intenta aflorar los sentimientos y sensaciones que producen las noticias que nos asaltan cada día. Por ello me quedaré con el reportaje, sin pieles desnudas, que se puede leer en el Interviú de la semana pasada: "Los gastos secretos en los viajes del Gobierno". Pues resulta que el presidente vuela bien cargado; de entrada, cargado de exquisiteces para comer y beber. Luego, a resultas de alguna recomendación a modo de "orden desde arriba" que se recibe cuando viaja Rajoy en el avión oficial, en la unidad del Ejército del Aire que cuida de estos operativos, el Grupo 45, se dice: "Rajoy: extra de whisky y vino", pues podemos decir entonces que también puede que vaya cargadito en muchos de estos vuelos. Parece ser que le da cierto yuyu a volar y entre turbulencia y turbulencia van cayendo algunos Cardhu y vinillos de Rioja, entre otros.

Volviendo a las viandas, parece ser que las meriendas no son de Nocilla, sino del mejor jamón ibérico de bellota, uno que le cortan a razón de 200 € el kilillo. Para comer suelen pasar por los platos rodaballos o solomillos dignos de las mejores cartas, esas que tienen 5 tenedores dibujados y dan temblores cuando ves lo que cuestan. En el famoso viaje a Polonia para animar a la selección nacional de fútbol, ese que realizó tras dejarnos de piedra al anunciar el ministro de Economía el rescate de la banca, la cenita que se metieron entre pecho y espalda costó, según parece, 1.000 euros. Al cruzar el Atlántico en vuelo hacia México, para asisitir a una reunión del G-20 pueden imaginarse las botellas que habrán caido para quitar el miedillo a volar del presi y de su séquito. Cuentan las "malas lenguas" que Zapatero era menos patrio en el beber y que sobre todo bebía de la digestiva ginebra británica... En el fondo y en estos asuntos, ninguno escapa al lujo y el buen vivir, sea de cabeza coronada o por simple mandato popular tras las elecciones.

Todos los aviones Falcon y Airbus al servicio de las altas autoridades del Estado son gestionados y abastecidos por el Grupo 45 del Ejército del Aire; si solo nos atenemos al gasto en cátering, podemos ver que durante el pasado 2011 se gastó por ese concepto casi 350.000 € y que en la primera mitad del actual las facturas por el mismo concepto suman ya los 128.000 €, por lo que cabe vaticinar que a 31 de diciembre se superará el gasto del año pasado. Si volvemos ahora al comienzo de este post y releemos lo que la Real Academia de la Lengua dice del significado de la palabra austero, yo me quedo con el de "rigurosamente ajustado a las normas de la moral". Pues eso, que una cosa es lo que dicen que hay que hacer y otra, muy distinta, lo que ellos mismos hacen.


No quiero ni pensar el menú de vuelo en los viajes a África a cazar elefantes, bisontes, leones...

sábado, 15 de septiembre de 2012

Me importan un carajo.

Según la R.A.E. "importar algo un carajo a alguien" es no importarle nada. Pues esa es la sensación que me producen los 40 años de Letizia Ortíz, el Presidente del Gobierno y su grupo paramilitar, perdón ministros, los bancos y sus rescates y así un largo etcéteras de privilegiados que viven en una confortable burbuja mientras el resto, los ciudadanos de a pie, funcionarios, maestros, amas de casa, sanitarios, autónomos, bomberos, parados, etc., ven como sus derechos son sistemáticamente sesgados semana tras semana. Cuando hace cuatros años la caída de uno de los principales bancos de inversión de Estados Unidos, Lehman Brothers, provocó el comienzo de la crisis que vivimos, su director para España y Portugal y consejero asesor del mismo era Luis de Guindos, sí ese que ahora aplica con cara impasible y pertinaz sonrisa desagradable los recortes a los que el gobierno de Mariano Rajoy nos somete. ¿Qué crédito y qué confianza puede dar un personaje así como para dejarle las riendas de la economía nacional? Pues a la mayoría de los que podemos razonar con cierto criterio ninguna confianza, más bien es bastante desconfianza lo que nos provoca.

Letizia, Mariano, Soraya, Juan Carlos, Esperanza o Luis, sin más, podemos ser cualquiera de los casi 50 millones de habitantes de España; pero Ortíz, Rajoy, Sáenz, Borbón, Aguirre o Guindos es suficiente añadido para convertirlos de anónimos a poderosos, de puteados a privilegiados, de currantes a vividores. Sus casas y sus lugares de trabajo se blindan cada vez que hace falta para evitarles las "molestias" de las protestas ciudadanas. Para ellos los recortes no existen en libertades, las tienen todas, tampoco en privilegios ya que siguen disponiendo de los mismos que siempre han tenido; hasta en lo económico casi no se han visto afectados, ya que sus asignaciones son tan elevadas que un pequeño 5 o 7% les siguen dejando una cantidad "insultante" de euros para desarrollar su vida.

A estas alturas del texto el concepto "carajo" me empieza a parecer suave, hasta delicado habida cuenta de la desfachatez con la que despachan los asuntos estos personajes y el rostro que le echan a la cuestión. Así que mi sentimiento, aunque en el fondo significa prácticamente lo mismo, ha pasado a: me importan una mierda. Más que nada porque eso es lo que les importamos nosotros, los que no disponemos de coches oficiales, escoltas, casas pagadas, pensiones inalcanzables... Se suponen que eso lo tiene por trabajar por el bien público. Pues ¡Una mierda!, lo tienen porque se lo pueden asignar y proteger ya que son ellos mismos los que deciden quién opta a esa vida y cuánta es la cantidad que se llevará por la cara en la mayoría de los casos.

No podemos olvidar que estamos gobernados por un fraude; así ha de considerarse la manera en la que se consiguió. Ninguno es tonto, todo lo contrario, y la situación era bien conocida (véase si no el caso de Guindos, de donde venía), por lo tanto lo más fácil era intentar convencer al pueblo de que traían la solución a todos los males, sobre todo a los males del anterior gobierno. Con su programa en mano, a modo de biblia, se dedicaron a mentir, a prometer y augurar todo lo que luego, ya con mayoría absoluta, empezaron a incumplir impunemente, a sabiendas de que lo hacían punto por punto, promesa por promesa todo lo dicho en mítines, entrevistas y artículos de cabecera de la prensa fiel al partido. Lo más digno que podría hacerse en este caso es dimitir y abrir de nuevo un proceso electoral; pero para hacer un acto digno, primero hay que serlo y éstos, si algo han demostrado por activa y por pasiva es precisamente carecer de dignidad, al menos dignidad política.

Ya hemos retrocedido muchos años en libertades y derechos; pero lo más triste es que no ha parado la vuelta al pasado, prometen seguir quitando, cortando, limitando cada una de las conquistas que nuestra sociedad había alcanzado. Hasta tal punto se ha llegado que sólo nos falta que sus policías vuelvan a ser "los grises" de antes (la cara de perro ya la han sacado en las manifestaciones) y patrullen en Land Rover Santana, que en las escuelas, separados niños y niñas claro, se vuelva a pegar, que entren en las cárceles las mujeres abortistas, que las comunidades autónomas vuelvan a ser regiones (Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Las Vascongadas...), etc, etc, etc. Los que pudimos vivir bajo el peso del yugo y las flechas, al menos nosotros, sabemos de qué hablamos y sabemos las consecuencias de los retrocesos sociales: cuestan muchas décadas recuperarlos.

Están arruinando nuestro sueño y el sueño de nuestros hijos. Se han cargado gran parte de bienestar social conseguido y todo parece indicar que seguirán por el mismo camino. Todo ello sin el más mínimo sentimiento de arrepentimiento, ya que son ellos los que nos han metido en este negro presente; ellos, sus amigos banqueros y los que los protegen. Sólo queda una esperanza, un camino posible para los puteados: que los echemos, literalmente. Mientras tanto y a la espera de conseguirlo, sus vidas, sus cumpleaños, su futuro y todo lo que les ocurra me seguirá importando una mierda.

¡Ni olvido ni perdono!

lunes, 3 de septiembre de 2012

208.243 euros

Esta es la cantidad de dinero que nos acabamos de ahorrar los españoles hoy; resulta que doscientos ocho mil doscientos cuarenta y tres euros es el dinero que el caradura de Carlos Dívar había reclamado. Hay que reconocer que estaba contemplada esta indemnización; corresponde al 80% de su salario de dos años. Ya es lamentable que quisiera embolsarse el dinero tras el escándalo que supuso el destape de sus 32 viajes de fin de semana a Puerto Banús y otros destinos turísticos con cargo al Consejo General del Poder Judicial, pero es que más dolor, si cabe, nos produce a los ciudadanos el saber que la indemización de marras se debe al perjuicio ocasionado al acceder al cargo. O sea, que lo nombran tercer poder del estado y le causamos problemas, pues que dimita coño en vez de aceptar el cargo y los más de 130.000 € anuales de sueldo. Creo que cada español que viven de un mísero salario de entre 600 y 900 € mensuales, de esos que el Gobierno considera dignos y susceptibles de bajarlos más aún, asumiría el puesto que le ofrecieron a Carlitos renunciando sin poner trabas a la compensación. Pues bien, ha decidido renunciar (tras haberla reclamado) a sus 208.243 € y quedarse SÓLO con su pensión de jubilación, unos 2.000 al mes, que no está nada mal. Claro que desde ahora tendrá que pagarse de su bolsillo los viajecitos y cenas románticas con velas; igual en vez de irse a hoteles de lujo, el próximo verano lo podamos ver paseando de la mano bajo los atardeceres de Marina D'Or o viajando fuera de temporada para "pillar" alguna oferta 2x1 de Viajes Halcón a la República Dominicana o Cuba.

Y es que este país nuestro está lleno de Carlos Dívar, callados como zorros con la que está cayendo al resto, chupando de la teta pública sin casi mover un dedo. Es una pena que los miles de puteados funcionarios que manejan información sensible sobre sus altos cargos no hayan empezado a soltar por la boquita. Aunque quizás si se haya trasmitidos los datos y lo que faltan son medios de comunicación suficientemente éticos e independientes como para denunciarlos. Es que nos movemos en un mundo mercantilizado y altamente politizado y, claro, cuando se vive de la publicidad y las campañas de las instituciones públicas y los partidos políticos mejor es callar que perder unos cientos de miles de euros al año. Así nos va.

Hoy (3 de septiembre de 2012, para que no haya dudas) se ha podido conocer que el precio que pagamos por las gasolinas no se ajusta a la lógica; ahora resulta que si usáramos los baremos de cuando no era libre mercado la pagaríamos más barata que hoy, con libertad y competencia en vigor (¡Qué risa, competencia!) Seguro que algo parecido pasaría con la telefonía, internet, los viajes en transportes públicos, etc. En cualquier parte del mundo, del mundo civilizado y avanzado claro, la competencia trae guerra de precios entre las empresas comercializadoras y el consumidor se puede beneficiar de importantes bajadas, descuentos, ofertas... Aquí no, aquí parece que quienes deben competir, más que eso pactan para mantener sus tarifas lo más altas posibles y la calidad justita tirando a baja. Y, además, las instituciones reguladoras y que deben vigilar la competencia miran para otro lado siempre; curiosamente hacia el lado donde solo se perjudica a la misma parte siempre, al consumidor.

Sobran Dívares y faltan Gordillos, sobran golfos y faltan Robin Hoods, sobran políticos y faltan médicos, sobran políticos y faltan profesores, sobran políticos y faltan bomberos...Realmente sobran políticos, sobran muchos.

Entonces, ¿Y si los vamos echando? Antes, cuando el Imperio Romano, se echaba gente, sobre todo cristianos, a la arena con los leones. Ahora ya no se usa eso, no quedaría bien ante el mundo, bastaría solo con que se fueran a casa a preparar su currículo (si es que tienen estudios o profesión válidos) y buscaran trabajo, de esos de 8 a 10 horitas diarias, de lunes a sábado, por, digamos, 700 eurillos al mes. Ah y que de ese dineral han de pagarse cosas que ahora no están acostumbrados: casa, coche, viajes, móviles, gasolina....

Ja ja ja ja, creo que algunos tras dos meses pedirían los leones.