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jueves, 19 de julio de 2012

De privilegiados a intocables.

Esto no hay quien lo entienda, día a día retrocedemos años en libertades y democracia. Los que se suponen los representantes del pueblo, no conformes solamente con vivir muy por encima del nivel al que están dejando poco a poco al resto de ciudadanos, ahora van y se blindan. La policía ha tomado los accesos a Congreso y han convertido la Carrera de San Jerónimo en zona controlada. Hay que identificarse hasta para ir a trabajar o llegar a las viviendas aledañas. Esta burbuja donde se han instalado les "proteje" de las protestas y del enfado de los españoles. Y encima va el presidente y dice que le parece bien el cordón policial porque hay que prevenir; ¿Prevenir qué? ¿Tanta indignación, tanta caradura, tanta indiferencia ante los problemas de su pueblo, los que les pagan esos enormes salarios? Pues si así son las cosas pronto acabaremos en las comisarías miles de ciudadanos, arrestados por sospechosos de que quizás un día nos manifestemos y gritemos en contra del orden establecido ¿Es eso a lo que se refiere Jesús Posadas con sus palabras? El mismo que ha defendido lo indefendible, protegiendo a una diputada de su partido que ha insultado gravemente a quienes tienen la desgracia de haber perdido su empleo.

Hoy es día de lucha, hoy cientos de miles, espero que unos cuantos millones en toda España, de indignados saldremos de nuevo a las calles de todas las ciudades a manifestar nuestro enfado, a dejarnos la voz chillando en contra de un gobierno de ineptos y de sus discriminatorias medidas de recorte, siempre contra los más débiles. Esta tarde, miles de cacerolas y pitos, cientos de pancartas y banderas reivindicativas llenarán de color y sonidos diversos el recorrido de cada marcha. No debemos cansarnos aunque pocos avances veamos conseguir porque lo más importante de todo es concienciarlos con nuestra presencia masiva en las calles de que no están apoyados, de que nos damos cuenta que lo hacen mal, lo hacen injustamente y con improvisación, quedando en ridículo ante instituciones europeas y mundiales, de las que desgraciadamente dependemos demasiado, y sembrando con ello una desconfianza cada día mayor. España necesita dinero e inversores extranjeros pero no ofrece suficiente imagen de confianza para conseguirlo. No nos gusta que nos llamen así pero es que hay que reconocer que en la actualidad, y cada día más, esto es una verdadera "república bananera", calificativo con el que solemos referirnos a paises considerados "tercermundistas" y muy dependientes de las grandes corporaciones y multinacionales.

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