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domingo, 5 de agosto de 2012

Dictadura siglo XXI


Ya no hace falta un ejército sumiso, obediente a los mandos que le ordenen tomar medios de comunicación, sacar carros de combate a las calles, decretar estados de sitio, etc. En el siglo XXI, ahora, si se quiere ya no hace falta utilizar la estrategia del terror y el derramamiento de sangre civil inocente, basta solo con usar las "armas" que una democracia les pone a su alcance. La democracia (δημοκρατία: "doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno) se supone que es nuestro actual status como nación. ¡ Y una mierda! La democracia es sólo el medio que ha utilizado el actual grupo político gobernante en España para establecerse, controlar, asfixiar y eliminar cualquier atisbo de derechos, libertades y futuro que desde 1975 este país había ido alcanzando, a veces atemorizados por los intentos de golpes militares, otras con el miedo aún en el cuerpo del pasado opresor.

Las elecciones generales de 2011 les han concedido la mayoría aplastante que ahora, con marcial orgullo, nos restriegan por la cara cada vez que decretan una nueva medida, otro recorte, una vuelta más de tuerca a un pueblo que se asfixia. Es como revivir, pero a cámara lenta, el método preferido por el dictador del Valle de Los Caídos para eliminar, de manera ejemplarizante, a cualquiera que intentara luchar por unos ideales de libertad: el garrote vil. Lento, cruel y barato. Vivimos en una democracia, sí, pero no vivimos democráticamente, ya que los que gobiernan no desean la participación del pueblo, sino su control. Es fácil, parece orquestado exprofeso, se va eliminando poder adquisitivo mediante recortes de salarios, se suben impuestos y precios, no se crea trabajo... A continuación se restrigen libertades y se cambian leyes para limitarlas; todo ello sin usar la fuerza bruta, las armas, los ejércitos, pero sí usando la brutalidad de las leyes cuando éstas se promulgan para oprimir.


En pocos meses España, los españoles, hemos pasado de la ilusión por intentar luchar contra la crisis, cada uno con sus medios, al temor de perderlo todo, vernos arruinados, sin trabajo, sin casa y, lo que es más grave si cabe, sin dignidad como pueblo. Caminamos desbocados hacia una sociedad de clases, donde el que gobierna, junto con el que mantiene su poder económico a salvo oprimirán sin piedad a millones de ciudadanos descastados, dando migajas de pan y algo de agua para que no mueran de hambre, ya que son la masa trabajadora, pero dejándoles sin capacidad de prosperar. Ellos siguen sonriendo en las fotos, siguen contándose chistes al oido, organizando caminatas de vacaciones rodeados de guardaespaldas y lameculos para no ser fotografiados en hoteles de lujo, pero dejando en ese camino un regero de miles y miles de euros en organización, seguridad y medios. No importa el despilfarro, aunque no sea ostentoso como antes, para que el jefe del ejecutivo, Mariano Rajoy, goce de unos días de descanso. ¿Pero qué coño se cree? Cómo puede merecerse descanso el que nos está llevando a la ruina siguiendo los dictados de Alemania sin rechistar, escondido en La Moncloa esperando que le visiten. ¿Por qué no está trabajando 25 horas diarias hasta que caiga exhausto? ¿Por qué no trabaja por el 50% de su salario, como está ocurriendo con cada vez más miles de personas en su país? ¿Por qué no dimite si no es capaz de sacarnos de esta situación? Nunca antes hemos tenido gobernante tan indigno como para tener que llamarle Presidente.

La corporación de Radio Televisión Española (RTVE) se había acercado en los últimos años a mayor ejemplo de libertad de prensa en medios oficiales que hay, la BBC británica. Sus programas de contenido político, debates y noticias se reconocían en los medios privados e independientes como valedores de su respeto. Pero claro, cuando no te interesa la crítica y menos en casa, cuando quieres controlar lo que de ti se diga, como no puedes hacerlo con los otros, pues sometes a tu medio, al estatal, al público. Como todo lo demás que está ocurriendo, es fácil, cortas las cabezas de los culpables y pones a un reducido grupo de "especialistas" en campañas favorables. Ya luego éstos solo han de seguir eliminando periodistas que trabajan con ética profesional para suplantarlos por "locutores" de noticias al dictado del régimen. Por si no nos parecía suficientemente grave el caso de RTVE, ahora toca el turno a las asociaciones de defensa del consumidor. FACUA (www.facua.org) es una organización no gubernamental, independiente, de consumidores en acción, que se dedica a la defensa de los mismos y la organización de campañas de mentalización, entre otras. En sus principios puede leerse que "tiene un carácter marcadamente progresista, democrático, plural y participativo. Somos hombres y mujeres comprometidos que reivindicamos mejoras en la regulación y el control del mercado, la calidad, etiquetado y publicidad de los productos y servicios." Desde el ministerio de Sanidad se les advierte y amenaza con su desaparición como Asociación de Consumidores por meterse en camisa de 11 varas. Un paso más rosca en la campaña gubernamental por callar cuantas voces discrepantes puedan hacer llegar al ciudadano, al consumidor, los desmanes que se cometen contra ellos.

La sociedad libre, democrática, moderna y que promovía el bienestar entre sus habitantes está desapareciendo, está siendo extinguida por un grupo, posiblemente añorante de tiempos pasados, que investidos por un supuesto mandato popular y poseidos por un ansia desmedido de control ha decretado la guerra a la democracia, erigiéndose en poder absoluto mientras el resto de instituciones bailan a su son, complacientes, viviendo de las arcas públicas con sueldos y privilegios que nadie del pueblo puede siquiera ya soñar. En manos de ese pueblo que les dió el poder, en manos de sus millones de votantes que están ahora sufriendo con los demás la demoledora acción del gobierno y de quienes los mantiene y dirigen a modo de serviles marionetas, en manos de todos está quitarles por mandato popular, también, su arrogancia y situación. En Brasil acaban de sentar en el banquillo a casi cuarenta políticos, banqueros y empresarios acusados en el mayor escándalo de la historia reciente del país. Igualmente y por iniciativa popular se va a lograr en ese país sudamericano que los que estén imputados, aunque no hayan sido condenados en firme, por denuncias de corrupción tengan las puertas cerradas durante ocho años a cualquier elección de cargo público. En España sería complicado, por no decir que casi imposible, poder confeccionar listas completas donde los que las integraran fueran honestos y no  imputables. Pero esto sería sin duda alguna la verdadera victoria de la democracia; sólo así lograríamos extirpar el maligno tumor que tenemos alojado en nuestra sociedad y que no para de crecer, engullendo tejidos jóvenes, sanos y con futuro.


¡Todos somos FACUA!



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