Síguelo por e-mail

jueves, 26 de abril de 2012

El futuro que les espera.




Hermano Lobo se llamaba una revista que existió en España en los setenta a la que ellos mismos calificaban de "semanario de humor dentro de lo que cabe". Alguien me ha enviado hoy por correo electrónico un powerpoint con una curiosa selección de sus portadas, sobre todo del 75 y 76, en plenos cambios políticos en nuestro país. Hasta entonces, el humor de contenido social y político debía hilarse muy fino ya que poco se podía decir abiertamente sin ser censurados; cabe destacar una pionera que sufría en carnes propias los continuos secuestros de números editados porque traspasaba la línea, se trataba de La Codorniz; su lector debía buscar siempre entre líneas o agudizar el ingenio para entender exactamente el mensaje de la viñeta y el chiste que se quería hacer con ella.

Volviendo a Hermano Lobo y contemplando esas portadas nos quedamos perplejos al comprobar que después de casi 40 años muchas de ellas siguen manteniendo una curiosa y preocupante actualidad. En principio pensé que esto podría significar que no habíamos avanzado tanto como pensaba; luego me di cuenta de que lo que realmente sucede es que la política, los que la ejercen y sus métodos siguen un ritmo diferente al de la sociedad. Primero está la fase de las promesas de mejoras y desarrollo que tiene como finalidad captar el interés y complicidad del ciudadano; luego, convencido de lo positivo de votarles y generar el cambio, les hacen ganadores de las elecciones (por mayoría absoluta es el ideal). Posteriormente asistimos a cuatro años de excusas, culpas a los antecesores e imcumplimiento de las promesas. Lo que hace 30 o 40 años leíamos con humor y una sonrisa ahora se torna preocupante por el significado que puede tener mirando hacia adelante.

Ese futuro que se supone que desde 1975 estábamos construyendo, con mayor o menor esfuerzo, para dejar una sociedad mejor a los que nos sigan se fue levantando con más humo que cemento y ahora vemos como el castillo de naipes se ha empezado a desmoronar. Sigo preocupándome cuando percibo que los que nos damos cuenta de ello, de que esto va por muy mal camino y presagia cosas siempre pintadas de negro, somos los que nada o casi nada podemos hacer y los que manejan la situación y los hilos de la economía, la política y la sociedad en general son los que nos han metido en el túnel sin luz. Se ha cortado el consumo, no se ha protegido el inmenso entramado de pequeñas empresas con pocos empleados o autónomos que somos los que realmente ayudamos a mantener el flujo del capital en circulación. Las grandes empresas e inversores solo buscan capitalizar beneficios lo antes posible, sin mirar más que sus cuentas de resultados y como lograr un punto más de rentabilidad, sea cual sea la medida que deban adoptar. Para nosotros, los demás, el día a día es la lucha por sobrevivir, por poder afrontar préstamos y facturas aunque eso signifique "echar" muchas horas a cambio de algunas migajas.

Debemos reflexionar y juntos intentar poner cordura en nuestro mundo. No debemos nada a quienes nos gobiernan, realmente no han hecho nada por nosotros; simplemente se han dedicado a gestionar, mal, muy mal, los recursos que la sociedad generamos y que con nuestro esfuerzo personal aportamos. Podemos echarlos, desgraciadamente no con cómodas herramientas de despidos baratos y fáciles, pero sí con algo muy valioso y que nunca hemos sabido utilizar en nuestro beneficio: el poder del voto. La participación ciudadana no existe, por un lado porque no les interesa y por el otro porque nos hemos acomodado a que lo hagan por nosotros y cobren por ello, por cierto, muy bien cobrado. Da risa las reducciones y recortes que se aplican en las instituciones que viven de nuestro dinero; gobernantes y parlamentarios llenan las cuentas de gastos de buena vida y comodidades, aún cuando cientos de miles de ciudadanos no pueden siquiera comprar en un supermercado alimentos básicos. No hay decencia y por supuesto no vemos el menor atisbo de dignidad. ya solo se representan a si mismos.

¡Que mierda de futuro hemos construido a nuestros hijos!





No hay comentarios:

Publicar un comentario