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lunes, 3 de septiembre de 2012

208.243 euros

Esta es la cantidad de dinero que nos acabamos de ahorrar los españoles hoy; resulta que doscientos ocho mil doscientos cuarenta y tres euros es el dinero que el caradura de Carlos Dívar había reclamado. Hay que reconocer que estaba contemplada esta indemnización; corresponde al 80% de su salario de dos años. Ya es lamentable que quisiera embolsarse el dinero tras el escándalo que supuso el destape de sus 32 viajes de fin de semana a Puerto Banús y otros destinos turísticos con cargo al Consejo General del Poder Judicial, pero es que más dolor, si cabe, nos produce a los ciudadanos el saber que la indemización de marras se debe al perjuicio ocasionado al acceder al cargo. O sea, que lo nombran tercer poder del estado y le causamos problemas, pues que dimita coño en vez de aceptar el cargo y los más de 130.000 € anuales de sueldo. Creo que cada español que viven de un mísero salario de entre 600 y 900 € mensuales, de esos que el Gobierno considera dignos y susceptibles de bajarlos más aún, asumiría el puesto que le ofrecieron a Carlitos renunciando sin poner trabas a la compensación. Pues bien, ha decidido renunciar (tras haberla reclamado) a sus 208.243 € y quedarse SÓLO con su pensión de jubilación, unos 2.000 al mes, que no está nada mal. Claro que desde ahora tendrá que pagarse de su bolsillo los viajecitos y cenas románticas con velas; igual en vez de irse a hoteles de lujo, el próximo verano lo podamos ver paseando de la mano bajo los atardeceres de Marina D'Or o viajando fuera de temporada para "pillar" alguna oferta 2x1 de Viajes Halcón a la República Dominicana o Cuba.

Y es que este país nuestro está lleno de Carlos Dívar, callados como zorros con la que está cayendo al resto, chupando de la teta pública sin casi mover un dedo. Es una pena que los miles de puteados funcionarios que manejan información sensible sobre sus altos cargos no hayan empezado a soltar por la boquita. Aunque quizás si se haya trasmitidos los datos y lo que faltan son medios de comunicación suficientemente éticos e independientes como para denunciarlos. Es que nos movemos en un mundo mercantilizado y altamente politizado y, claro, cuando se vive de la publicidad y las campañas de las instituciones públicas y los partidos políticos mejor es callar que perder unos cientos de miles de euros al año. Así nos va.

Hoy (3 de septiembre de 2012, para que no haya dudas) se ha podido conocer que el precio que pagamos por las gasolinas no se ajusta a la lógica; ahora resulta que si usáramos los baremos de cuando no era libre mercado la pagaríamos más barata que hoy, con libertad y competencia en vigor (¡Qué risa, competencia!) Seguro que algo parecido pasaría con la telefonía, internet, los viajes en transportes públicos, etc. En cualquier parte del mundo, del mundo civilizado y avanzado claro, la competencia trae guerra de precios entre las empresas comercializadoras y el consumidor se puede beneficiar de importantes bajadas, descuentos, ofertas... Aquí no, aquí parece que quienes deben competir, más que eso pactan para mantener sus tarifas lo más altas posibles y la calidad justita tirando a baja. Y, además, las instituciones reguladoras y que deben vigilar la competencia miran para otro lado siempre; curiosamente hacia el lado donde solo se perjudica a la misma parte siempre, al consumidor.

Sobran Dívares y faltan Gordillos, sobran golfos y faltan Robin Hoods, sobran políticos y faltan médicos, sobran políticos y faltan profesores, sobran políticos y faltan bomberos...Realmente sobran políticos, sobran muchos.

Entonces, ¿Y si los vamos echando? Antes, cuando el Imperio Romano, se echaba gente, sobre todo cristianos, a la arena con los leones. Ahora ya no se usa eso, no quedaría bien ante el mundo, bastaría solo con que se fueran a casa a preparar su currículo (si es que tienen estudios o profesión válidos) y buscaran trabajo, de esos de 8 a 10 horitas diarias, de lunes a sábado, por, digamos, 700 eurillos al mes. Ah y que de ese dineral han de pagarse cosas que ahora no están acostumbrados: casa, coche, viajes, móviles, gasolina....

Ja ja ja ja, creo que algunos tras dos meses pedirían los leones.




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